
Encerrado en una casilla de teléfonos te encuentro, es una larga espera que va envenenando cada parte de mi mente y que marchita cada pétalo de mi flor.
Añorando aquellos días en que fuimos felices me encuentro, hoy un día cualquiera te encuentro, hablando, mi mente no hacía otra cosa mas que pensar en ti, en tu volver y tu amor, sin embargo tu nunca llegaste, nunca regresaste.
Hoy cuando por fin dejé de pensar en ti te encuentro, acorralado sin saberlo, el sabor de mi venganza al fin será completada, años de mi vida perdidos a tu lado, años de mi vida invertidos en alguien que no lo supo aprovechar.
"¿Disculpa me regalas un cerillo?" - te dije sin mucho afán de ser reconocida, entonces ahí me viste pero no te percataste de mi presencia, y me fui, cuando regreso sigues ahí, y yo celebro de nuevo tal encuentro, pero esta vez estoy preparada para todo.
Un poco de gasoil de la estación de servicio de una cuadra mas adelante y un fosforo son mis acompañantes en esta ocasión, sin que me veas procedo a actuar, roció un poco aquí y un poco allá, tu me ves extrañado pero no consigues verme la cara, entonces te encierro en la casilla y te desesperas y me miras y gritas pero nadie te presta atención, esta vez, es como si no existieras y mostrando mi rostro inicio el incendio que te dará la muerte como siempre la soñé.
Autor: Naza