lunes, mayo 12

Splinter: Trastornos (Segunda parte)

luna
Luna era una pequeña que no tenia lugar en el mundo, rechazada, desamparada y honestamente nada bonita, pero con un apetito sexual mas grande que el de cualquiera que se pueda imaginar.

Después de que Splinter la violase, no guardo rencor, pero en ella crecía algo, algo mas que no conocía y que posiblemente no entendería a tan corta edad, sin embargo, pasaron los días antes de que ella pudiese entender semejante sentimiento.

Va a ser un día de escuela igual al anterior y al pasado, ella retraída en sus nuevos pensamientos y sentimientos, sintiendo gusto por aquello que había probado contra su voluntad, probando aquello que, luego de mucha reflexión, le había gustado, pero aun no entendía.

- Luna, ¿puedes leer el párrafo siguiente? - Ella no entendía de lo que le hablaban y levanto la vista.
- ¿El qué?
- El siguiente párrafo, página 22.

Al iniciar la lectura no entendía lo que veía o pronunciaba pero seguía cada palabra, como si fuera un robot incapaz de pensar hasta que lee:
 ''la libertad del alma depende de no solo de la libre acción sino también, de la liberación del pensamiento",
 esto era una especie de revelación porqué, todo lo que ella quería residía en la forma de pensar, si era bueno o malo, en ese instante pudo entender que sólo había un punto que debía aclarar pero no era tan sencillo como la gente creía, era necesario aprender.

- Y si les pregunto, ¿son libre ustedes?
- Somos tan libre como la mente lo permita y la acción nos deje continuar. Tan libre como sepamos aprender que los demás son importantes como nosotros queramos.
- Muy bien Splinter, ¿quién mas opina igual o diferente?
- Somos tan libre como la sociedad nos enseñe a entender que podemos hacer lo que queramos, somos tan libre como se nos eduque, somos tan libre como queramos mientras nos enseñen a ser libres.
- Perfecto Julieta.

Luna estaba tan pensativa que al escuchar aquellos comentarios entendía que su libertad solo se limitaba a un hecho de infancia que había olvidado, pero que ahora hoy entiende y recuerda.

Aunque las horas pasaban y el día escolar acaba, ella seguía interpretando aquello que le pasaba. Ya sabe de donde había definido toda su personalidad, entendió que no hay que ser "bonita" para estar guapa y que no importa hablar para que le presten atención, entendió que cambiando pequeñas cosas cambiare un todo en ella.

- Splinter, ¿podemos hablar? - pregunta Luna
- Claro, ¿de qué quieres hablar? - Estaba medio nervioso porque pensó que simplemente no le hablaría más.
- ¿Me haces de nuevo lo del otro día?
- ¿Estas segura de ello? - pregunta poniendo los ojos como plato, pasmado.
- Si, ¿puedes hacer? quiero entender, entender muchas cosas y solo así pasará, ¿puedo ir a tu casa hoy?
- Hoy no puedo, mis padres estarán en casa, pero si quieres voy a la tuya. ¿Puedo?
- Si, claro que sí

Y así termina el día, ella seguía pensando y pensando pero cuando llegan a casa Splinter está nervioso, pensativo y se decide a preguntar.

-¿Qué es lo que realmente quieres saber?
- Saber si me gusta lo suficiente.
- ¿Como podría gustarte que te violacen?
- No es la violación lo que me importa, de echo eso no me importó en lo mas mínimo, aunque debo confesar que estaba confusa y distraída, nerviosa y muchas cosas más, pero lo que quiero saber es que tanto me gusta lo que me hiciste, el sexo.
- Entonces, ¿solo quieres sexo o que haga lo mismo de la ultima vez?
- Quiero que seas mas brutal que la ultima vez.
- ¿Estas segura?
- Totalmente.

Esta vez, Splinter hizo explotar su lado mas salvaje, mas brutal, mas animal.

Después de pronunciar su última palabra de aquella conversa su cara fue a dar al suelo de la sala de su casa, algo aturdida abrió los ojos y lo vio ahí, como hace tantos años que no lo veía, era él y se quedó paralizada. Splinter la tomó por los pies y la arrastro hasta su cuarto, que afortunadamente quedaba en la parte de abajo de la casa, Luna no decía nada, solo lo miraba extrañada.

Splinter agarro algunas de sus bufandas y amarro con ellas a la pata de la cama a aquella joven, tendida en el suelo luego, le quito el pantalón lo mas rudo posible, y su camisa paso a ser simples trozos de tela esparcidos por el suelo, su ropa interior tuvo mucho menos suerte, pues con unas tijeras las corto haciéndole heridas en sus senos y vientre, de entre sus cosas sacó un cilindro que hacía de porta-lápices, sacó su contenido y con eso la violó, ella botaba sangre y lloraba, y veía con terror a una persona ajena a la que ella dejo entrar en su casa, a una persona que en realidad no conocía, luego de que aquel joven termina con aquel pequeño cilindro de apenas unos centímetro que introdujo en su ano pues, se dispuso a penetrarla con su pene lo mas fuerte que pudiera, en este punto casi desorientada, la joven confundida cerro los ojos y quiso gritar pero Splinter tapo su boca con su propia ropa, ahogando sus gritos entre telas, con los ojos rojos llenos de lágrimas, y con Splinter sobre ella, se resistió a la acción, pataleo, se retorció y eso hizo que la excitación del chico creciera mucho más, haciéndolo, incluso, tener dos orgasmos y terminando a su vez la de eyacular doble.

Le mordía los senos y estimulaba su clítoris hasta hacerla llegar a lo mas alto que se puede tener en placer, una y otra vez dejándola débil y catatónica.

Al terminar simplemente se vistió y desató sus brazos y se fue, dejándola sola y herida en el suelo de su cuarto.


Autor: Nazza
(Haydee Pacheco)

1 comentario:

Impaciencia

Mi primer Blog en internet.. Mi primera forma de escritura para la lectura pública..

Les doy las gracias por visitarme, me ayudan a crecer y mejorar mis historias.. Siempre buscando que sean unas mejores que otras..

Espero que te impacientes al comentar y me ayudes a seguir creciendo en mis escritos..