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martes, junio 17

Splinter: Cuenta Regresiva (Bomba de tiempo)

btiempo


Esta ahí, en el suelo, llorando, pero algo en ella había cambiado, sentía la necesidad de más, mucho, mucho más.

Cuando llegaron los padres de Luna ya era como si no hubiese pasado nada, ella está tranquila, serena y bastante asentada en la realidad del momento, no hubo preguntas, o lagrimas o recueros dolorosos... No hubo eso, hubo deseos.

Al día siguiente, y con intensión de despertar el interés de más de un chico de su clase decidió interrogarse a si misma y decidir plantar la semilla que la llevaría justo al lugar donde ella quería estar, no es un lugar cualquiera con un papel sin sentido que ella deba desempeñar, era justo el lugar donde ella quería estar, ese lugar entre el deseo y la realidad y todo iniciaría con Splinter, el habría hecho algo por ella que jamás, en sus sanos cabales, le habría hecho.

- Buenos días.

Estupefacto por la frescura y tranquilidad en su voz y luego helado por ver el aspecto de aquella que ha probado la peor parte de su realidad. Se veía bellisima, había pintado su cara de tal forma que resaltaba sus bellos ojos azules, su cabello castaño ahora estaba peinado y su ropa era como si hubiese salido de compras, ella se veía diferente y se sentía diferente, él lo había notado, era una niña que casi se convertía en mujer.

- ¿No dirás nada de como me veo? ¿o es tan malo que no puede dar tu opinión?
- Luna, yo... - atento a su reacción - Lo siento, solo es que pensé que... - suspira- te ves realmente hermosa esta mañana, pero ¡Mírate! te ves realmente espectacular, ¿explica por qué ese cambio?
- Sencillo, ya se que es lo que quiero.
-¿en realidad lo sabes?
- Totalmente, ahora deja tontear que voy en plan de caza al salón de clases, y tu... - deja la idea en el aire y lo mira atentamente - creo que no puedes entrar así al salón - le dice señalando su entre-pierna totalmente vistoso en este momento. Se pone color tomate tratando de librar sus pensamientos lujuriosos.

Abriendo paso por los pasillos hasta llegar a su salón, carraspea y pronuncia un perfecto "Buenos días" y todos voltean, todos la conocen y saben quien es pero se quedan impresionados por el aspecto de aquella chica escuálida, linda pero escuálida.

Al salir de clases todos los chicos de su salón estaban danzando tras ella, ofreciendo y ofreciendo pero declinaba cualquier oferta, tenía un objetivo y no sería hoy ese día, sin embargo va hasta donde Splinter, pretende seguir aprendiendo pero esta vez no sería ella quien fuera la que pida, lo provocaría y sería él quien implore.

-Hola.
-Hola.
- ¿que harás hoy? tengo muchas ofertas de salidas y no se cual me vendría bien si salir con Juan o con José, por cierto, ¿de donde demonios sacaron tu nombre? Es realmente raro, se que mi madre pasaba hora mirando a la Luna, anhelante de la vida mientras estaba embarazada, bueno eso dice mi padre, pero el tuyo es realmente raro.

Se hace un silencio casi insoportable, mas para Splinter que para luna que cotorreaba con sus "nuevas amigas".

- No lo se - susurra.
- ¿Me haz dicho algo?
- No lo se - dice mirándola a la cara con pocas ganas de escuchar mas cotilleos de niñas envidiosas - ven, vamos a mi casa y resuelves tu problema de salida.
- ¿A tu casa?- dice mientras el montón de tontas voltean al escuchar sus palabras, Splinter la ve con cara de no repetir lo que dice - Esta bien, por mi bien, haz resuelto un problema - voltea y dice - adiós, nos vemos mañana.

Pasaron todo el camino de vuelta sin decir nada, ese chico estaba molesto pero aun no sabía si era por la apariencia, el olvido de lo que pasó ayer o por la nueva forma de vestir y expresarse de esa chica, era una nebulosa, no lo podía entender y cuando llegaron y entraron al cuarto la tomo por la mano y la zarandeó de tal forma que tuvo que apoyarse en la cama una vez la haya soltado, ello lo entendía perfectamente, y sabía que se pondría así, aunque no son novios, se hablan poco y no socializan en exceso ella lo sabia, sabia que él deseaba verla destrozada como lo estuvo él en su momento y al verla como la veía ahora lo que hacía era volverse una furia porque no entendía lo que "esa" quería demostrarle.

- Tu punto de vista es distinto al mío.
-No entiendo lo que haces, no se como reaccionar... - suspira - no se siquiera, porque me molesto.
- Fácil, ¿no lo ves? - se acerca al oído y le susurra - querías que me derrumbara como tu pero, lo que no sabes es que despertaste la bestia que vive en mí.
-¿La bestia? - Con cara de que no entiende ni una palabra, entonces Luna se le acerca y de su morral escolar saca una cuerda, no tiene nada de especial pero la tiene ahí.
-¿sabes atar a una mujer? ¿tus violadores te ataron a la cama? ¿quiere probar algo nuevo conmigo? - Lo mira con cara de malicia y se acerca tiernamente a él. - Ahora soy yo la que te va a enseñar como se hacen las cosas, cuidado - dice mirando hacia su entre pierna - al parecer "él" sabe de lo que hablo, pero tu pareces estar aun confundido...

... (continuará)


Autor: Haydee Pacheco
(NazzaPach)

lunes, mayo 12

Splinter: Trastornos (Segunda parte)

luna
Luna era una pequeña que no tenia lugar en el mundo, rechazada, desamparada y honestamente nada bonita, pero con un apetito sexual mas grande que el de cualquiera que se pueda imaginar.

Después de que Splinter la violase, no guardo rencor, pero en ella crecía algo, algo mas que no conocía y que posiblemente no entendería a tan corta edad, sin embargo, pasaron los días antes de que ella pudiese entender semejante sentimiento.

Va a ser un día de escuela igual al anterior y al pasado, ella retraída en sus nuevos pensamientos y sentimientos, sintiendo gusto por aquello que había probado contra su voluntad, probando aquello que, luego de mucha reflexión, le había gustado, pero aun no entendía.

- Luna, ¿puedes leer el párrafo siguiente? - Ella no entendía de lo que le hablaban y levanto la vista.
- ¿El qué?
- El siguiente párrafo, página 22.

Al iniciar la lectura no entendía lo que veía o pronunciaba pero seguía cada palabra, como si fuera un robot incapaz de pensar hasta que lee:
 ''la libertad del alma depende de no solo de la libre acción sino también, de la liberación del pensamiento",
 esto era una especie de revelación porqué, todo lo que ella quería residía en la forma de pensar, si era bueno o malo, en ese instante pudo entender que sólo había un punto que debía aclarar pero no era tan sencillo como la gente creía, era necesario aprender.

- Y si les pregunto, ¿son libre ustedes?
- Somos tan libre como la mente lo permita y la acción nos deje continuar. Tan libre como sepamos aprender que los demás son importantes como nosotros queramos.
- Muy bien Splinter, ¿quién mas opina igual o diferente?
- Somos tan libre como la sociedad nos enseñe a entender que podemos hacer lo que queramos, somos tan libre como se nos eduque, somos tan libre como queramos mientras nos enseñen a ser libres.
- Perfecto Julieta.

Luna estaba tan pensativa que al escuchar aquellos comentarios entendía que su libertad solo se limitaba a un hecho de infancia que había olvidado, pero que ahora hoy entiende y recuerda.

Aunque las horas pasaban y el día escolar acaba, ella seguía interpretando aquello que le pasaba. Ya sabe de donde había definido toda su personalidad, entendió que no hay que ser "bonita" para estar guapa y que no importa hablar para que le presten atención, entendió que cambiando pequeñas cosas cambiare un todo en ella.

- Splinter, ¿podemos hablar? - pregunta Luna
- Claro, ¿de qué quieres hablar? - Estaba medio nervioso porque pensó que simplemente no le hablaría más.
- ¿Me haces de nuevo lo del otro día?
- ¿Estas segura de ello? - pregunta poniendo los ojos como plato, pasmado.
- Si, ¿puedes hacer? quiero entender, entender muchas cosas y solo así pasará, ¿puedo ir a tu casa hoy?
- Hoy no puedo, mis padres estarán en casa, pero si quieres voy a la tuya. ¿Puedo?
- Si, claro que sí

Y así termina el día, ella seguía pensando y pensando pero cuando llegan a casa Splinter está nervioso, pensativo y se decide a preguntar.

-¿Qué es lo que realmente quieres saber?
- Saber si me gusta lo suficiente.
- ¿Como podría gustarte que te violacen?
- No es la violación lo que me importa, de echo eso no me importó en lo mas mínimo, aunque debo confesar que estaba confusa y distraída, nerviosa y muchas cosas más, pero lo que quiero saber es que tanto me gusta lo que me hiciste, el sexo.
- Entonces, ¿solo quieres sexo o que haga lo mismo de la ultima vez?
- Quiero que seas mas brutal que la ultima vez.
- ¿Estas segura?
- Totalmente.

Esta vez, Splinter hizo explotar su lado mas salvaje, mas brutal, mas animal.

Después de pronunciar su última palabra de aquella conversa su cara fue a dar al suelo de la sala de su casa, algo aturdida abrió los ojos y lo vio ahí, como hace tantos años que no lo veía, era él y se quedó paralizada. Splinter la tomó por los pies y la arrastro hasta su cuarto, que afortunadamente quedaba en la parte de abajo de la casa, Luna no decía nada, solo lo miraba extrañada.

Splinter agarro algunas de sus bufandas y amarro con ellas a la pata de la cama a aquella joven, tendida en el suelo luego, le quito el pantalón lo mas rudo posible, y su camisa paso a ser simples trozos de tela esparcidos por el suelo, su ropa interior tuvo mucho menos suerte, pues con unas tijeras las corto haciéndole heridas en sus senos y vientre, de entre sus cosas sacó un cilindro que hacía de porta-lápices, sacó su contenido y con eso la violó, ella botaba sangre y lloraba, y veía con terror a una persona ajena a la que ella dejo entrar en su casa, a una persona que en realidad no conocía, luego de que aquel joven termina con aquel pequeño cilindro de apenas unos centímetro que introdujo en su ano pues, se dispuso a penetrarla con su pene lo mas fuerte que pudiera, en este punto casi desorientada, la joven confundida cerro los ojos y quiso gritar pero Splinter tapo su boca con su propia ropa, ahogando sus gritos entre telas, con los ojos rojos llenos de lágrimas, y con Splinter sobre ella, se resistió a la acción, pataleo, se retorció y eso hizo que la excitación del chico creciera mucho más, haciéndolo, incluso, tener dos orgasmos y terminando a su vez la de eyacular doble.

Le mordía los senos y estimulaba su clítoris hasta hacerla llegar a lo mas alto que se puede tener en placer, una y otra vez dejándola débil y catatónica.

Al terminar simplemente se vistió y desató sus brazos y se fue, dejándola sola y herida en el suelo de su cuarto.


Autor: Nazza
(Haydee Pacheco)

miércoles, febrero 5

Splinter: Trastornos (Primera Parte)






Un año después de este ultimo episodio de nuestro pequeño amigo, todo en su vida cambio.

Se habían mudado de casa, de escuela, de ciudad... De país. Los Familiares y amigos, después de aquella traumática noche, decidieron darles el mayor apoyo a esta familia, y facilitaron muchas cosas pero, para Splinter todo era en vano, era tarde tratar de salvar de un trauma a un niño de solo 11 años, después de aquello no sólo tenía terror a sus antiguos miedos sino que afloraban, en cada minuto, nuevos.

Era el primer día de escuela, todos parecían bastante mas amable de lo que él pensaba, había probado la crueldad del mundo de la forma mas cruda, no creía que alguien valiera la pena, siquiera la lástima, como para alzar su cara y mirarles, sentía repugnancia por todo el que lo tocara, le hablara o tan solo le respirara cerca. Abrumador, así es como se puede definir la sensación de Splinter en la nueva escuela, por el cambio inesperado se había retrasado un año entero, así que es un año mayor al del resto de la clase, cosa que no le impedía, sin embargo, resaltar por otros dotes.



Irónicamente este ultimo año le había ayudado a abonar una belleza increíble, sumado a una gran estatura, por decisión propio pidió permiso para practicar artes marciales, y boxeo, Splinter era un lindo niño castaño con bella apariencia, hacia que las niñas deliraran por él, aunque ciertamente no prestara mucha atención a eso.

Aunque todos lo trataran bien por ser el nuevo de la clase, a sabiendas que era el único nuevo en el salón, Splinter se sentía terriblemente desconfiado, no soportaba que lo tocaran, no soportaba una conversación trivial e incluso llegó, fuera de la escuela, a tener fuertes problemas por peleas, se había convertido en un niño retraído centrado en una única cosa, tomar la ley por sus propias manos, pero a tan corta edad lo único que permitía ese pensamiento y deseo era crecer en el la furia contenida y el odio hacía el mundo.

A pesar de los muchos problemas que tuvo en la escuela, los primeros meses pasaron muy calmada mente, y el se sentía un poco mas cómodo, por haber dejado claro cual era su lugar, el único contacto que permitía de las otras personas era en la clase de educación física, cuando luchaba o boxeaba, en ningún otro momento permitía que nadie lo tocara, bajo ninguna razón, incluso los profesores, todos bajo las reglas de un niño nuevo, de once años, en una nueva escuela.

Incoherentemente lo hacía mas atractivo para las chicas de su salón, que no paraban de mirarle y enviarle tontas cartas, aunque se rumoreaba que era homosexual, nadie se atrevía a decirle en cara que le gustaba o no, era simplemente un chico muy extraño, nadie, salvo los maestros, entendía por que él era así, pero no importaba entenderlo, eso lo hacía el chico mas deseado de su salón.

A los 12, pasando al fin a el primer grado del nivel superior, Splinter era un niño excepcional, el mejor de su clase, con gran talento en las luchas y amante de las matemáticas sin dejar atrás o en el olvido el resto de sus responsabilidades, educado, puntual, cortés, servicial, inteligente, atractivo todo eso y mas era el no tan pequeño Splinter. Había alguien que nunca sintió miedo de él y se había convertido en algo muy parecido a una amiga, incondicional y casi confidente, aunque la verdad es que no hablaban mucho era la única persona que de verdad le sentía confianza.

Aquella chica se fascinaba con Splinter pues, muy a pesar de su coraza, poseía un gran corazón, el afecto de ella por él crecía cada día que estaban juntos, era un poder atrayente, ella no lo podía dejar ni porque quisiera, aunque pasaban los meses y él más de una vez la trato muy mal, ella seguía a su lado, el más fiel apoyo en cualquier momento.

Va a ser que un día ambos estaban en casa de Splinter, no había nadie en casa, y ella estaba muy nerviosa, tenia deseos encontrados por aquel chico de su clase que no pronunciaba mas que las palabras que eran necesarias para dar las respuestas correctas a cualquier pregunta.

- Vamos a jugar un juego.
- A que clase de juego quieres jugar?
- Empecemos por las practicas que tenemos que terminar de matemáticas.
- Uhmm, y que pasa con el juego?
- Paciencia querida, mira que tener casi 13 años no es fácil mientras que tu solo tienes 12.
- Qué tiene que ver la edad que tengo con el juego?
- Tiene que ver mucho - contestas algo exasperado - Pero termina esa tarea, sino tendrás verdaderos problemas.

Luego, en medio de números y pensamientos se reanuda la conversación dejada en medio de un mar de problemas con soluciones numéricas.

- Bien, acabaste?
- Así es, ahora que?
- Ahora prepárate, si después de esto no quieres verme más lo sabré entender, pero si aun así sigues detrás de mi, pues... Tendrás una recompensa...
- Dime la recompensa y luego hablaremos del delito.
- Así no es como se juega, estás dispuesta? - Asintiendo visiblemente nerviosa ella dijo que sí.

Así pues Splinter se fue sobre ella,y tomándola de la ropa se la quitó toda y la amarró de la cama tal y como a el le habían echo, ella temblaba de miedo pero no decía nada, no gritaba no hablaba, solo sudaba frío mientras sentía que él solo se quitaba el pantalón mientras decía:

- Siempre preguntas porque no dejo que la gente me toque - respira profundamente - pues hoy te mostraré el porque del cómo, así mismo - hace una pausa - hoy probaras lo que yo un día probé de una forma algo diferente. - Después de aquello y sin previo aviso Splinter clava su pene erecto en el ano de ella, haciéndola llorar silenciosamente por aquella violación, sin poderme mover solo sentía como Splinter la penetraba anal-mente con furia, sin amor y con una carga de odio que no explicaba de ninguna forma.

Embestida tras embestida, ahogando los gritos en la almohada y llorando abiertamente, así estaba ella, con la peor de las sensaciones jamas vivida y sentida, siquiera pensada en como había llegado hasta allí, fue despiadado, brutal y sin una pizca de compasión.

(Continuara)


Autor: Haydee Pacheco. 
(Nazza)

jueves, diciembre 26

Spliter. Cuento de Navidad

Ya conocemos a nuestro amigo Splinter, bueno esta es otra de sus aventuras.

Era un 24 de diciembre, día de noche buena en casa de Splinter, como todo niño siempre espera con ánimo la llegada de Santa y el nacimiento del Niño Jesús. Habría echo su carta con días de anticipación, emocionado escribió todo lo que deseaba, sobre todo libros. 

En casa se reunían familiares de todas partes, Europa, Asia, América. Sus primas Argentinas le contaban lo duro que era vivir en su país, lo tonta que era por quedarse, mientras la tía de España comentaba la dura situación que pasaban y el miedo que sentían de perder su empleo, que antes odiaba pero que ahora valoraba mas que nunca, su hermano mayor, el que vive en New York, les comentaba lo fácil que es la vida por allá, sin preocupaciones, sin reprimendas y lo libre que se sentía de no tener a su madre todo el día detrás de él, sin embargo calificaba la vida como solitaria, aunque con muchos conocidos Stuard no tenía muchos amigos, pero eso si, dedicaba gran parte del tiempo a estudiar aunque no seria justo mentir, también a las fiestas, a las drogas y a las muchas mujeres hambrientas de placer.

ahí estaba Spliter escuchando atento sin entender mucho pero igual guardando silencio como le había enseñado su madre, recordaba:

"Aunque no entiendas nada, mejor calla y aprende a opinar e ignorar".

Sumergido en sus pensamientos, la tía española, se percata del ensimismamiento de Splinter y le dice:

- Hijo, ¿quieres que te cuente un cuento de navidad? para que esperes esperanzado al niño de Dios y los regalos se Santa. - Muy contento asiente sin cesar con su expresión de esperanza de cambiar de tema, pero algo extraño pasó...  

Todo se movía sin parar, los familiares de Splinter corrían sin parar de un lado a otro por toda la casa, hubo gente extraña entrando y saliendo, todo parecía confuso y familiar, algo en la mente de Splinter despertó, y recordó la advertencia de su viejo amigo El Coco, que vivía bajo su cama y que hace tiempo que no veía, quien por respeto había dejado de malhumorar, sin embargo esto hacía parecer que era él quien extrañaba al niño, porque era como verlo nuevamente entre la casa, donde a todos estaba asustados, le gritaban pero él no escuchaba seguía en el suelo, sin moverse, entonces una extraña cara se acerca a el y sonriendo le dice:

- ¿No quieres correr allá con ella?
- No, yo no te temo.
- ¿No lo haces? ¿Por qué no lo hace? ¿Qué te hace mejor que ellos?
- Nada, sólo que te conozco muy bien y se de que eres capaz, si me quieres... aquí me tienes.
- ¿Me retas pequeño rata?
- No sería capaz de semejante hazaña, pero tampoco de huir.

Y el horrible rostro desaparece su cara y siente un increíble empujón que lo hace caer al suelo de frente y lo arrastran escaleras arriba, su mandíbula tropieza con los 15 escalones hasta la planta alta de su casa y lo arrastran hasta su cuarto.

- ¿Ahora me temes?
- No hay novedad - dijo Splinter sangrando por la boca - esto eres tu como siempre, amenazando.

Se oye un susurro por debajo de las sabanas que dice:  
"Estas confundido amigo, ese no soy yo, yo sigo aquí debajo de tu cama, es hora de que temas, porque lo que él te puede hacer a ti duele mas de lo que yo te puedo hacer, corre y escóndete, aunque ya no estés a tiempo vale la pena intentarlo"

Splinter abre los ojos como platos y arroja un grito de terror a entender al fin lo que pasaba.

Son las 10:49pm, en la casa de enfrente se escucha un grito de terror, los vecinos parecen estar en casa, hay música y se ven las luces encendidas, esta la puerta abierta pero no es novedad, siempre esta abierta. No le temen a los delincuentes que por allí circulan, se limitó a cerrar las ventanas y ponerse a leer pero ahora con los audífonos. Se dejó de escuchar el exterior y se quedó dormido.

Splinter temblaba, aunque estaba vestido muy abrigado, sudaba como si hubiese corrido en un maratón de mil metros y su sangre le daban ganas de vomitar.

- ¿Me temes? - pregunta nuevamente el horrible rostro - Estoy aquí por ti pequeño.

Lo empuja en su cama, ahoga un grito, le arrebata su ropa, los otros están abajo conteniendo al resto de la familia mientras el se divierte con el niño. Saca un tubo de metal, una correa, u unas esposas, 4 para ser mas exactas, una para cada extremidad del pequeño, lo pone boca abajo en su cama y lo esposa a los extremos quedando inmovilizado, este agarra la correa y le da correazos por la espalda, piernas y nalgas, luego toma el tubo y lo embarra de un liquido que Splinter no conoce, su cuerpo esta tenso por los azotes y este ahora abre aun mas sus piernas y le mete el tubo por el ano.

- ¡Grita! ¡Grita! Te quiero escuchar suplicar.. 




Mete y saca el tubo, mete y saca, cuando empieza a sangrar saca su pene y lo penetra una y otra vez y otra vez hasta que conoce su propio placer, mientras el niño está en la cama llorando y suplicando que pare y este gime de placer le susurra al oído: 
"Esto es para que me recuerdes, es tu regalo de navidad" 

No entendía nada, ¿su regalo de navidad?, voltea hacia su reloj y ve... las 12:00am, ¡¡¡Ya es navidad!!!. Abajo uno de los hombres se había estado divirtiendo a lo grande, hizo que el padre de Splinter violara a su hermana, mientras su hija de 16 años era violada por otro, Su tía era cogida por otros tres incluyendo a su sobrino Newyorkino quien a su vez era violado por otro hombre, la madre y primas argentinas fueron azotadas desnudas y amarras las cuadro de forma que entre ella se dieran placer mientras "disfrutaban" de sexo anal de los perros que iban con ellos... 

-¡Una verdadera fiesta tienen allá! Verdaderos blasfemos del espíritu navideño, ¡mira que tener sexo con la puerta abierta! es muy descarado....

Eran las 12:50am, Splinter yacía en su cama, ensimismado y aterrorizado, desnudo y sangrando, ya no había nadie, ya no se escuchaba nada, ya no había nada.

Una nota en la mano:

"Querido Splinter, soy santa y te he dejado el mejor de mis regalos, espero lo hayas disfrutado y no lo olvides jamas, dile a Jesús niño que el próximo año será peor si se atreve a ser recibido primero que yo, solo yo debo estar en tu mente y ahora estoy seguro de que así será, espero que te guste mucho pues toda tu familia disfruto del mismo placer que tu, disculpa mis fachas, no fui capaz de disfrazarme para ir a tu casa, así que me viste como realmente soy, El mas grande violador de infantes traicioneros que hay.

Feliz Navidad y sigue creyendo en mi sino, no vivirás para contarlo.

PD: Creo que tendrás un sobrino hijo de tu bella y ardiente hermana, pues estaba disfrutando tanto que se corrió unas tres veces, su virginidad ahora le pertenece también a quien le pego el sida."


Autor: Haydee Pacheco 
(Nazza)

FeLiz NaviDad a Todos!


lunes, octubre 26

Splinter. El Viaje

El llamado al abordaje, el chico se despide de sus padres, con un beso y abrazo cálido, y a subir al avión.

De pronto siente que algo malo va a suceder, como si no estuviera bien lo que hace, sólo es un chico de 10 años, no sabe como llegar solo a casa de sus abuelos, o no sabe si con certeza si sus abuelos lo van a esperar en la terminal. 

Comienza a sudar repentinamente, mira a un lado a otro y al otro, el pánico lo ataca, siente ganas de gritar pero no lo consigue, ve sus manos, están pálidas, las siente fría y tiene gran dificultad para moverlas, sus piernas tiemblan como si fuera un bebé en manos de alguien que no pertenece a su familia, siente tanto miedo que no puede contenerlo y la única vía de liberarlo es el llanto. Llora como antes, muerto de miedo inseguro y sin salida aparente, el avión despega, mira a los lados y no ve a nadie, no hay camarera o demás pasajeros, piensa entonces que se equivoco de avión, trata de llamar a sus padres con el nuevo teléfono y no lo logra, saca su laptop y no logra conexión a la Web. 

Parpadea y todo se desvanece, está en el aeropuerto, con sus padres aun, sin mover ni un solo músculo, con la mirada fija a un punto invisible y su respiración era acelerada, sus padres lo veían con preocupación y pensativos, su hijo se había quedado en medio de la terminar sin moverse por unos 10 minutos, sin explicación alguna. 

Cuando Splinter salio de su estado de SHOCK dijo a sus padres que ya no quería viajar solo, que lo disculparan, no quería viajar solo, sus padres felices accedieron a la nueva petición de su hijo sin preguntar. 

Splinter ve por la ventanilla trasera del auto, como se aleja del aeropuerto y ve al avión despegar y alejarse.


Autor: Naza

jueves, octubre 15

Splinter. Sus Miedos

Una noche normal como cualquier otra Splinter se va a dormir a su cuarto como cada día desde sus dos años. Pedía a su padre que le leyera cada noche para dormir, con la esperanza de tener una buena noche, y pasar un bonito día. 

Cada mañana Splinter se encontraba con una sorpresa en su cama, algo que nunca se explicaba, sucedía cada mañana, a sus siete años creía que eso acabaría pero no, seguía cada día y no tenia explicación que le ayudara a entender. Una noche decidió acabar con el reinado de lo extraño que vivía en su habitación. 

Era un chico bastante temeroso de las cosas desconocidas, un día su padre lo llevo al parque a hacer una caminata de reconocimiento y vio a un vagabundo andando por las veredas del parque pidiendo comida, al verlo Splinter saltó sobre su padre llorando y rogando regresar a casa. El primer día de escuela fue un día realmente extraño para el, habían tantos niños que se sintió intimidado, nunca había demasiadas personas en su entorno, le dio tal ataque de pánico que no podía seguir caminando, en cambio quedo en todo el medio del salón histérico llamando a su padre, todos los niños se burlaron de el, lo que le provoco una gran molestia y empezó a lanzar cosas. Un día terrible para el pobre Splinter. 

Esta noche definitivamente era la noche del cambio de Splinter, no más sorpresas, miedos o sustos. Muy decididamente le dijo a su padre que hoy no quería una historia, que se fuera a dormir que él estaría bien. Su padre con preocupación accedió al pedido de su hijo. 

Ya era la hora de dormir y Splinter seguía despierto, pasaron horas y horas y él seguía despierto, hasta que escuchó una terrible voz que le decía: 

 - ¿Hoy no vas a dormir? Si no vas a dormir entonces hoy será tu día final. - Splinter temblaba, y de repente de debajo de su cama surgió el monstruo mas feo que el podría haber imaginado, gritaba y daba golpes a las paredes, nadie parecía escucharle, la baba de aquella cosa rociaba la cama y su cara, su aliento pútrido inundaba el cuarto y sus manos llenas de llagas tocaban su cuerpo. Splinter gritaba, sentía como le arrancaba, el monstruo, la piel con las uñas, como mordía sus piernas y aruñaba sus brazos, golpeaba su cara. Ante semejante dolor el solo le quedaba llorar, hasta que el monstruo lo degolló (…) 

 Al siguiente día Splinter despierta asustado con las sábanas mojadas y una nota que decía 

“Este solo fue un susto si te sorprendo otro día despierto morirás en mis manos y no será un sueño”

Autor: Naza